lunes, 21 de junio de 2010

LA JIRAFA SIN BUFANDA

- Mi señor Don Buho,
estoy preocupada.


- Dígame sus cuitas
mi doña Jirafa.

- Se acerca el invierno,
vendrán las heladas
y mi jirafita
no tiene bufanda.

- Cómprele usted una.

- ¿Y dónde encontrarla?
¿No ve que mi hijita
es tan cuellilarga?...
Por más que he buscado,
ninguna le alcanza...

- Si que es un problema...

- Me tiene apurada.
¡Es usted tan sabio!
Si usted me ayudara...

- Déjeme que piense.

- Ea, ya lo tengo:
hay que fabricarla.

- ¿Cómo, cuándo, dónde?
Y, ¿habrá quien lo haga?

- Calma, amiga mía,
un poco de calma...
todo va a arreglarse,
tenga usted esperanza.

Y las cosas fueron
como se esperaba:
la amistosa oveja
entregó su lana,
luego hiló el gusano
y tejió la araña.

Cuando invierno puso
nieve en las montañas
y en cristales fríos
convirtió las charcas,
Jirafita chica
va muy de mañana
para su colegio
anda que te anda...

Va contenta: lleva
toda la garganta
bien abrigadita
con una bufanda
linda, blanca, suave,
larga, larga, larga...

AUTORA: Ángela Figuera Aymerich,
Cuentos tontos para niños listos.

6 comentarios:

Javi H dijo...

Acabo de recordar uno de los mejores momentos de mi infancia. Sin saber cómo ni porqué, me aprendí de memoria, a base de learla 100 veces, este cuentito cuando tendría como 4 o 5 años. A mi profesora le resultó gracioso y me hizo recitarla en la obra de fin de curso. Aún me acordaba de prácticamente todo el texto! Muchas gracias!

Juan José Tutor de 4º dijo...

Hola Javi:

Lo mismo me ocurrió con algunas poesías. Y son las más entrañables que guardo en mi memoria.

Gracias por navegar por el blog y hacerlo crecer con tu comentario.

Señor Don Búho dijo...

Gracias por subir esta gran poesía. Me has retrotraído a mi infancia. En primaria, nos la aprendimos todos y los mejores de la clase la recitamos por todo el colegio

Arguez dijo...

Gracias, hacia mucho que no leia esta poesía. Me encanta.

Juan José dijo...

Gracias a ti por participar.Arquez.

Galastah dijo...

Muchas gracias por estos magníficos recuerdos que acabas de traer a mi mente. Tenía este poema en un libro de lecturas de EGB que era maravilloso y recordaba parte de la letra, pero no toda. La que yo me aprendí fue la de "El lagarto está llorando", de Federico García Lorca, y cómo son las cosas, tengo más de treinta años y todavía la recuerdo de corrido.